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La era del petróleo barato llega a su fin con la estructura total de backwardation

  • El petróleo de entrega inmediata es mucho más caro que los futuros
  • El crecimiento mundial es robusto mientras que la producción es limitada
  • La producción puede sufrir disrupciones en Libia, Nigeria y Venezuela
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Foto de bombas de petróleo en funcionamiento. Dreamstime
   

Pocos hubieran apostado en 2017 a que el precio del petróleo Brent (de referencia en Europa) iba a llegar a los 75 dólares por barril en la primera mitad del año. La fuerza del shale de EEUU, el avance del coche eléctrico o la falta de entendimiento en la OPEP parecían condenar al oro negro a una larga era de precios bajos. Ahora, el crudo se mueve muy cerca de los 75 dólares, mientras que los fundamentales del mercado y la curva de futuros del crudo dejan entrever que el petróleo puede llegar bastante más lejos. La era del petróleo barato podría haber llegado a su fin, por ahora.

La debacle de la producción en Venezuela y Angola, un crecimiento económico mundial robusto y una demanda que crece con fuerza están profundizando la estructura de backwardation del mercado de petróleo, lo que suele anticipar mayores subidas de precios.

La estructura de backwardation es una clara señal de que la demanda inmediata de petróleo está rebasando a la oferta, lo que lleva al precio del petróleo físico o spot a niveles más elevados que los futuros. La estructura se está ampliando y el viernes pasado ha llegado a sumar una diferencia de más de 1,3 dólares entre el petróleo de entrega inmediata y los futuros de septiembre. Este semana se ha reducido levemente hasta los 1,15 dólares. Esto es fruto de la creciente demanda y de los problemas de los países productores para cubrir esos encargos.

El petróleo llegará a 80 dólares

Esta situación obliga a ‘tirar’ de inventarios (petróleo acumulado en reservas) para cumplir con el consumo de crudo. En el caso de los países desarrollados, las reservas de crudo ya han caído por debajo de la media de los últimos cinco años. Los analistas de Bank of America Merril Lynch (BofAML) comentan en una nota para clientes que la estrategia de backwardation se está exacerbando de forma clara en los mercados de petróleo, lo que llevará al oro negro a superar con facilidad los 80 dólares el barril.

“La combinación de unos inventarios decrecientes, una demanda que crece en 1,5 millones de barriles al año y una producción decreciente dentro de la OPEP ha ajustado rápidamente el mercado global de petróleo”, según los expertos de BofAML.

Los precios del petróleo, y el de las materias primas en general, continuarán beneficiándose del crecimiento económico mundial junto con unas condiciones financieras positivas: “Vemos al barril de petróleo superando los 80 dólares este cuatrimestre”, comentan los expertos del banco estadounidense.

La caída de Venezuela

La combinación de factores para impulsar el precio del petróleo parece irrepetible. La producción de Venezuela se ha hundido en unos 600.000 barriles diarios en el último año, mientras que la OPEP ha seguido cumpliendo con los recortes prometidos, lo que ha llevado al cártel a recortar la producción más de lo planificado: “El nivel de cumplimiento con los recortes ha sido del 160%”, señalan desde Commerzbank.

Por otro lado, Angola está teniendo problemas para mantener su producción. Desde finales del año pasado ha caída desde los 1,7 millones de barriles diarios hasta los 1,4, casi tres veces más de lo acordado con la OPEP en la firma de los recortes. La falta de inversión en sus plataformas en aguas profundas están desembocando en una situación que guarda similitudes con la debacle petrolera de Venezuela. La cuestionable gestión de los ingresos petroleros durante los buenos tiempos han dejado al países en una situación compleja tras el desplome del crudo desde mediados de 2014.

Los analistas de BofAML creen que la caída de la producción de petróleo aún podría ser mayor si se materializan varios riesgos. Uno de ellos es la vuelta de las sanciones a Iran, que si afectan al petróleo supondrían que el crudo que exporta Teherán tendría dificultades para entrar en Occidente.

Otros riesgos que tienen opciones de terminar siendo hechos son una mayor reducción de la producción en Venezuela, a medida que PDVSA (petrolera estatal) se ve obligada cumplir con los vencimientos de deuda que detraen capital para invertir en sus infraestructuras. Este escenario es bastante probable.

Otros riesgos menos probables pero también posibles son la aparición de nuevas disrupciones en el bombeo en países africanos como Nigeria o Libia, donde la inestabilidad interna sigue siendo un factor predominante. Entre Venezuela, Irán y Libia “vemos el riesgo de una disrupción en la producción de 1,5 millones de barriles por día”, aseguran desde BofAML.

FUENTE: EL ECONOMISTA.

 

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