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La doble amenaza de la escalada del petróleo para la economía española

Morgan Stanley advierte de que el crudo podría escalar otro 15%, hasta superar los 90 dólares en los próximos meses. La inflación amenaza con acelerar la subida de los tipos de interés

Foto: Planta de extracción de petróleo. (Reuters)
Planta de extracción de petróleo. (Reuters)
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España es uno de los países desarrollados con mayor dependencia del petróleo y de la financiación internacional. Estos dos son los puntos débiles más importantes de la economía, pero resultaron ser positivos durante los últimos años gracias a los vientos de cola internacionales. El desplome del precio del petróleo y de los tipos de interés a nivel global benefició a España por encima del resto de países y permitió unos años de un gran crecimiento económico.

Tarde o temprano, ese escenario iba a revertirse y las debilidades del país iban a mostrarse como lo que son. La escalada del precio del petróleo amenaza el optimismo económico del Gobierno y de las principales casas de análisis, que han sido incapaces de anticipar este repunte del crudo en los mercados internacionales.

JAVIER G. JORRÍN

El precio del barril de Brent superó los 80 dólares el jueves por primera vez desde el año 2014. En ese momento había recorrido la mitad del camino bajista: venía de cotizar en 120 dólares y llegó a caer hasta los 27 dólares en 2016. Para comprender hasta qué punto influye el precio del petróleo en el PIB, basta con señalar que en 2016 España importó prácticamente la misma cantidad de productos energéticos (petróleo, gas y carbón) que en 2012, 124 millones de toneladas, pero tuvo que pagar menos de la mitad, 30.500 millones de euros.

Esto significa que ese año el ahorro superó los 30.000 millones de euros, que fueron directos a engrosar el PIB. En concreto, la aportación es de casi un 3% del PIB, equivalente a un año completo de crecimiento, solo gracias al ahorro del petróleo.

El desplome del precio del petróleo aportó más de tres puntos al crecimiento del PIB español entre 2012 y 2016

Ahora que el precio del petróleo sigue el camino inverso, ha empezado a reducirse el ritmo de crecimiento. En lo que va de año, el precio del crudo ha subido ya un 19,5%. Si mantiene este incremento durante todo el año, España tendría que gastar 7.900 millones de euros másque el año pasado en importaciones energéticas. Y en el acumulado de los dos últimos años, la factura se dispararía en 17.800 millones, lo que significa restar 1,5 puntos al PIB solamente por las importaciones.

[La escalada del petróleo dispara el coste de las importaciones un 42%]

Esta magnitud demuestra hasta qué punto la escalada del crudo supone un grave problema para España. Si se mantiene la subida de los últimos meses, será muy complicado que puedan cumplirse las previsiones de crecimiento que manejan el Gobierno y las principales casas de análisis. La peor noticia es que las expectativas del mercado son desalentadoras.

El mejor ejemplo se puede ver en la evolución de la curva de futuros del Brent, esto es, la evolución de los diferentes contratos. El precio de los contratos de crudo para el medio plazo está subiendo más rápido que para el corto plazo, lo que refleja que los inversores creen que esta fase de repunte del crudo se va a mantener en el tiempo. Por ejemplo, el precio del futuro de petróleo a más corto plazo ha subido un 19,5% desde enero, mientras que el contrato para diciembre de este año se ha disparado casi un 23%.

Para rematar las previsiones negativas, Morgan Stanley ha advertido de que el precio del barril podría subir casi un 15% más en los próximos dos años, hasta superar la cota de los 90 dólares. El banco de inversión no basa su estimación en la geopolítica del momento, sino que va más allá y percibe un factor de riesgo: los cambios normativos en la Organización Marítima Internacional. El organismo ha trazado un plan para reducir sus emisiones de gases contaminantes, lo que provocará que la demanda se centre en carburantes de destilado intermedio (entre los que se encuentra el gasóleo).

Morgan Stanley estima que este cambio en la normativa disparará el precio del barril de Brent, como ocurrió entre 2007 y el inicio de 2008,cuando se disparó la demanda de este tipo de destilados. En esos meses, el crudo llegó a superar los 146 dólares, nada menos que un 85% por encima de su nivel actual, a pesar de la escalada de las últimas semanas.

España es uno de los países más dependientes de la energía exterior del mundo desarrollado, por lo que el impacto será especialmente evidente. Según los datos de la Agencia Internacional de la Energía, el 74% de la energía que produce España se genera con importaciones netas.

Ojo a la inflación

El efecto inmediato de la subida del petróleo está en la inflación. El precio de los bienes y servicios reacciona rápidamente a la fluctuación del crudo, ya que la energía es necesaria para toda la producción del país. Actualmente, la inflación no es un problema, pero podría serlo en los próximos meses. Y no solo porque España tenga una tendencia evidente a sufrir mayores incrementos de precios que el resto de la eurozona (lo que produce pérdidas de competitividad), sino también por el impacto que puede tener en los tipos de interés.

MARÍA IGARTUA

El objetivo prioritario de los bancos centrales es mantener controlada la inflación, pero si empieza a desbocarse como consecuencia de la subida del petróleo, tendrán que actuar para evitar males mayores. El mercado ya empieza a especular con que la Reserva Federal suba los tipos de interés tres veces más en 2018. Esto significaría que en apenas un año, la entidad habría subido el precio del dinero en cinco ocasiones. Un ritmo que afecta directamente a los costes de financiación de la deuda.

[La rentabilidad de la deuda de EEUU toca el 3% por primera vez desde 2014]

Al inicio del año, la probabilidad de subida de tipos hasta el 2,5% este 2018 apenas era del 8,6% y actualmente supera ya el 40% al calor de la subida del petróleo. España es uno de los países europeos con mayor deuda externa, tanto pública como privada, por lo que es muy vulnerable a cualquier impacto sobre los tipos de interés.

Una subida de un punto porcentual en los tipos de interés de la deuda exterior restaría casi dos puntos de crecimiento al PIB

Según los datos del Banco de España, la deuda externa del país al cierre de 2017 superó los 1,9 billones de euros, equivalente al 165% del PIB.Esto significa que un incremento de los tipos de un punto porcentual dispara el coste financiero del conjunto del país en casi 20.000 millones de euros. En otras palabras, restaría casi dos puntos del PIB. Los dos efectos unidos, precio del petróleo y subida de los tipos de interés, podrían generar un fuerte impacto sobre la economía, por lo que suponen una gran amenaza.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL

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